El mes en que la logística global negoció sin salir de la crisis.

Abril de 2026 quedará registrado como el mes en que la diplomacia entró al escenario logístico global, pero sin lograr desactivar la presión operativa que venía acumulándose desde febrero.

El Estrecho de Ormuz — por donde transita un quinto del petróleo y gas comercializado a nivel mundial — se abrió, se cerró y se volvió a abrir en cuestión de días, mientras Irán y Estados Unidos mantenían un doble bloqueo simultáneo sobre el mismo corredor. Más de 34,000 buques desviaron sus rutas en solo cuatro semanas de disrupción, según datos de project44 reportados por FreightWaves, sin señales de normalización.

La congestión se trasladó hacia el este: el puerto Jawaharlal Nehru de India incrementó sus volúmenes de transbordo en más de 700% frente a febrero, mientras Singapur, Shanghái, Ningbo y Mundra acumulaban demoras crecientes. Arabia Saudita y Singapur emergieron como los principales destinos de desvío, reemplazando parcialmente a Emiratos Árabes, que cayó del 42,6% al 33,1% en participación de tráfico desviado.

Energía: la variable que multiplica todo

El petróleo Brent promedió USD 103/barril en marzo y se proyecta un pico de USD 115/barril en el segundo trimestre, según la Agencia de Información Energética de EE.UU. (EIA). La IEA estimó que la producción conjunta de los países del Golfo se recortó en hasta 9,1 millones de barriles diarios en abril, configurando la mayor disrupción de suministro petrolero registrada en la historia.

El diésel alcanzó los USD 5,80/galón en EE.UU., su nivel más alto desde mediados de 2022. El combustible para aviación superó los USD 195/barril y se encamina a cruzar los USD 200, lo que se tradujo en sobrecargos de guerra y combustible aplicados por múltiples aerolíneas en rutas vinculadas al Golfo, India y el sudeste asiático.

Transporte aéreo: capacidad limitada, tarifas al alza

Las tarifas globales de carga aérea se ubicaron entre USD 2,80 y USD 3,57/kg, con incrementos semanales de hasta 9,3% a fines de marzo que continuaron presionando en abril. Las rutas conectadas a India y el Golfo fueron las más afectadas por restricciones de espacio aéreo, desvíos y reducción de frecuencias.

La capacidad global sigue comprimida: el cierre de los hubs del Golfo, que representan el 13,6% de la capacidad aérea mundial según IATA, no se ha revertido. Las aerolíneas priorizan cargas de mayor rendimiento, dejando a los embarcadores con menos opciones y más variabilidad en tiempos de tránsito.

Transporte terrestre y aranceles: el frente norteamericano

El mercado de carga terrestre en Norteamérica se encareció entre un 16% y 17% interanual, impulsado por la restricción de capacidad, el aumento en los costos de combustible y la salida acelerada de carriers del mercado.

En paralelo, el escenario arancelario continúa reconfigurando flujos comerciales. Las importaciones de EE.UU. desde China retrocedieron a niveles cercanos a 2001, según investigación de Harvard Business School, mientras México, Vietnam e India consolidan su posición como orígenes alternativos. UPS implementó una tarifa de emergencia (Surge Emergency Fee) a partir del 19 de abril, aplicando cargos de USD 0,23/lb para la mayoría de los envíos internacionales y USD 0,32/lb para embarques desde China y Hong Kong. La revisión del Section 232 sobre metales amplió la cobertura arancelaria a acero, aluminio y cobre sobre el valor total de factura.

Perspectiva: negociar en modo crisis

El alto al fuego mediado por Pakistán entre Irán y EE.UU. abrió una ventana diplomática el 7 de abril. Sin embargo, la reapertura del Estrecho fue intermitente: Irán condicionó el tránsito a rutas coordinadas y peajes superiores a USD 1 millón por buque, mientras EE.UU. mantuvo el bloqueo naval sobre puertos iraníes. Al cierre de abril, Irán ofreció reabrir el Estrecho a cambio del levantamiento del bloqueo y el fin de la guerra, pero no hay acuerdo cerrado.

La incertidumbre no es un evento: es el escenario operativo. Los contratos no garantizan espacio, las tarifas incluyen sobrecargos múltiples, los tiempos de tránsito se extienden y la planificación convencional pierde validez semana a semana.

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